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miércoles, 16 de abril de 2014

Chano Rodriguez





Sebastián Rodríguez Zafra , mas conocidos por “Chano Rodríguez”, del barrio de la Viña, torero de Cádiz, falleció este viernes ( 11 de Abril de 2014 ) a los 83 años de edad en Conil de la Frontera, localidad donde residía, después de una larga enfermedad. Fue un torero que encandiló, no sólo a sus paisanos sino a la afición en general, por sus extraordinarias cualidades de torero de gran clase.Fue un torero tocado por los duendes, un excelente aficionado, y una persona muy querida en su Cádiz natal  y en Conil, donde tenia su residencia. Actuó en numerosos ruedos de España y Francia, alternando muchas tardes con Limeño, Mondeño y El Jerezano. Triunfó en Barcelona y Valencia, donde recibió sendas cornadas muy graves, impidiéndole debutar en Madrid y posteriormente tomar la alternativa con lo cual se truncó la carrera de un torero que hubiera conseguido mayores cotas por su torero clásico, elegante y puro. Precisamente, tuvo una peña en su nombre, en la capital del Turia donde es recordado.


Chano Rodríguez en puerta grande de la plaza de toros de El Puerto, donde vistiera tantas veces de luces. En la foto aparece junto a su esposa, su hija María del Carmen y Nini Muñoz, poco después de ser entrevistado  por Jerónimo Roldán, de Onda Jerez, que aparece a la izquierda del lector.

Lo de Chano era intuitivo, innato. Es el caso del torero que nace. En aquellos tiempos el ganado venía por la playa hacia el Matadero. Chano se orientaba y por la noche, con un carburo y entre una tropa de aficionados, robaba algún muletazo en las resbalosas corraletas. Las niñas del vecino y legendario cabaret Casablanca (hoy parte de su construcción es la gasolinera) les escondían los trastos de torear bajo la cama. Aquello era moverse muy cerca de ganado palurdo, con volumen. Pero era poco fundamento para una carrera profesional. Curiosamente Chano sumó su primer triunfo en la plaza de Cádiz como boxeador. Fue la primera vez que pisó el ruedo. Entrenado por Soriano, ganó un combate al tercer asalto a Acevedo, con Pulmones de árbitro. De allí pasó a Huelva para combatir por el título nacional, pero lo suyo no era sortear ganchos, lo suyo era burlar la muerte en la cuna de un toro, muy cerca, la figura compuesta y el muletazo trazado con mando y arte. Por fin debutó Chano en la plaza de Cádiz en septiembre de 1952. Uno de los tres festejos en que participó la Escuela Taurina, en cartel con Manuel Irigoyen y José Luis Villodres. Chano cortó una oreja en la becerrada. El siguiente año se fue Chano a Barcelona buscando nuevos horizontes.Tras ese único festejo de su etapa de becerrista, sumó en Olot de Gerona el que sería su único festejo de su etapa de novillero sin picadores. Encontró a un apoderado, Domingo Fernández, un “francotirador” de aquellos años que se movían alrededor de las casas importantes con más habilidad que fuerza. Fernández vio algo en aquel chaval que en Olot se quedaba quieto, toreaba despacio con pases de todas marcas y sorteaba impávido las tarascadas de los correosos erales. Chano respondió y ya en 1954 Domingo Fernández le pone a torear con caballos. Corta dos orejas y rabo en Valencia, un triunfo que le catapulta entre las figuras de la novillería.



Por fin en octubre, con la vitola de sus resonantes éxitos, se presenta con caballos en Cádiz con un triunfo. Ya es torero de cartel también en su ciudad donde vuelve en el 55 con otros novilleros punteros: como Chamaco o Jaime Ostos. A Chano lo llevaban a hombros hasta el Bar Lucero. Pero hubo dos cuestiones fatales: quedarse en Cádiz y las cornadas. En la periferia del mundo del toro, Chano Rodríguez tenía que haber vuelto a Barcelona y Valencia, donde tenía tanto ambiente que sus seguidores formaron una peña de larga existencia. Chano toreaba en Valencia, Sevilla, Barcelona, Zaragoza, Málaga, Granada, Alicante y siempre había una pancarta donde se parapetaban sus peñistas. El Puerto, San Fernando, Vinaroz o Los Barrios y muchas actuaciones en Francia. Pero no había un duro. Lo suyo era torear y quedarse quieto pero no había recompensa. Una vez que fue a Francia sin apoderado, cobró el torero y lo primero que hizo fue comprarle un abrigo de astracán a su madre. Dinero no, pero cornadas sí. No había otra cosa para el que en aquellos años dejaba marcado el número de la zapatilla en el albero. Seis cornadas: dos en Cádiz, dos en Valencias, una en Barcelona, una en El Puerto en la novillada de despedida de Mondeño.




14 de septiembre de 1952. debuta Chano Rodríguez en la plaza de Cádiz y le acompañan un grupo de aficionados como Miguel Morales o Félix, el maestro barbero de la calle Nueva. También aparecen en la foto Inocencio Portillo, Salido, Juan Fuertes, el torero Antonio Martínez “Pericón”, hijo del genial cantaor del mismo nombre artístico y hermano de “Juman”, que tira la foto; y el desaparecido artista flamenco Pepín Cabrales



                     Toreando en plazas buenas, las novilladas eran grandes y duras. Una cornada le quitó de su debut en dos tardes, jueves y domingo como correspondía a su cartel, en Madrid. Para colmo, saliente de cornada grave, débil y dolorido, tuvo que torear en Cádiz con Emilio Oliva y Corbacho. Aquello fue quemar a un novillero. Cádiz perdió una figura en 1962 y mucho más. Chano se casó en la Merced con su novia de siempre, del barrio de Santa María y formó una estupenda familia. En 1967, con Chano funcionando de matador no se hubiera perdido la plaza de toros de Cádiz. Eso sí, Chano le echó a la vida el temple que había prodigado en el toro y salió adelante con esfuerzo, tesón y habilidad.
La trayectoria cofrade de Chano Rodríguez se centra en la cofradía de la Sentencia, en la Merced. En la foto, un homenaje en el “Comedor vasco” a la mayordomía de la Sentencia en los primeros años sesenta. Arriba, Ramón Vidal Boquete y Francisco Ruiz Couso “Morenito de Cádiz” que fue mozo de espadas de Liemeño. En pie, Rafael Amaya Castiñeira, Chano Rodríguez, Juan Segura Álvarez, Alfonso Sánchez Sepúlveda, Cristóbal de Cos Cáneba, Juan Manuel Duarte Cuenca, José Cabrales Molina, Paco Amaya Castiñeira, Indalecio González y Luis Martín Carretero. Sentados, José Antonio Moragues Roselló, Ricardo de la Fuente Fernández, Manuel Marrero Ortega y Vicente Marcet Zaragoza.


Un coloquio taurino en el Casino Gaditano con ChanoRodríguez compartiendo mesa con manuel Gómez, que fue conserje de la desaparecida plaza de toros de Cádiz; José Yáñez “Figurita”, quien toreó el último festejo celebrado en la desaparecida plaza en julio de 1967; junto a Chano, José Ruiz Calderón “Pepe Manteca”, compañero en la escuela taurina de la calle Mateo de Alba








ARQUEOLOGÍA FLAMENCA    TARDE DE TOROS     LAS COSAS DEL CONDE    CAPOTE DE PASEO

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Datos y fotografías extraídos: de Gentes y Habitantes de Cádiz de Diario de Cádiz



viernes, 19 de abril de 2013

HUELE A ROMERO

LA MAESTRANZA HUELE A ROMERO



Pansequito, gran admirador de Curro Romero, le canta al Faraón de Camas, gran admirador del cantaor gaditano. Tal es así que cuando, en el año 2001, José Cortés Jiménez, nombre real del cantaor, fue nombrado hijo adoptivo del Puerto de Santa María, pues había nacido en La Línea, el de Camas estuvo presente en el acto, y como cuenta el propio Pansequito: "Curro es la persona más humanitaria que hay sobre la tierra. Está donde tenga que estar. Y llegó antes que yo. El se siente como si fuera gitano". Cuando se cumplen 10 años de la silenciosa retirada de Curro Romero, vayan estos cantes de Pansequito en su recuerdo.




miércoles, 17 de abril de 2013

Indulto en la Maestranza

Arrojado, un toro para la historia de la Real Maestranza de Sevilla


La plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla vivió el 30 de abril de 2011 una jornada histórica. Por primera vez en los más de doscientos años de vida de este coso se indultó un toro. El acontecimiento queda para los anales del coso del Baratillo y también para la historia de la Empresa Pagés, que lleva 78 años vinculada a esta plaza. El gran acontecimiento se produjo en el tercero de la tarde en una corrida que toreaban Julio Aparicio, Morante de la Puebla y José Mari Manzanares, torero que tuvo la fortuna de tener entre sus manos la bravura y la excelente clase del toro ‘Arrojado’, un ejemplar negro mulato de la ganadería de Núñez del Cuvillo que pesó 500 kilos y que estaba marcado con el número 217. El toro presentaba buenas hechuras, bajo y bien armado, ligeramente bizco del pitón izquierdo. Arrojado recibió dos puyazos en los que peleó bien y en la muleta fue una auténtica máquina de embestir, yendo siempre a más. Su arrancada alegre, su enclasada forma de meter la cara y su recorrido en la muleta lo convirtieron en un excelente colaborador para el torero. El difícil equilibrio entre bravura y clase fue la gran baza de este ejemplar de Núñez del Cuvillo, que cayó en las inspiradas manos de José Mari Manzanares. Este encuentro entre un toro excepcional y un torero que se acopló a él rozando la perfección por momentos propició una faena y un ambiente irrepetible en la Maestranza sevillana. Hasta 71 muletazos le dio el diestro alicantino a Arrojado, destacando en la faena el ritmo lentísimo de la mayor parte de los muletazos en lo que fue una faena para el recuerdo. La plaza fue consciente de la excepcionalidad de lo vivido, de ahí que empezara a pedir con fuerza el perdón para la vida de este toro de Cuvillo, honor que el presidente de esa tarde, el señor Julián Salguero Villadiego, concedió al asomar en el palco el pañuelo naranja que significa indulto.
Para el toro, el perdón, y para el torero, dos orejas y la gloria de ver la Maestranza entregada. Manzanares invitó a Álvaro Núñez del Cuvillo a dar la vuelta al ruedo para celebrar tan magno triunfo torero y ganadero. Una imagen para la memoria colectiva de esta plaza y un éxito en definitiva para la Fiesta de los Toros que tuvo como escenario Sevilla y su feria de Abril.


No hay precedentes en el indulto de un toro en la Real Maestranza de Sevilla. Es la primera vez en la historia que se le perdona la vida a un toro en corrida. Sí existe un hecho similar ocurrido en 1965, pero con la diferencia de que entonces fue un novillo el que se indultó. Este honor lo tuvo ‘Laborioso’, de la ganadería del Marqués de Albaserrada, que fue lidiado el 12 de octubre de 1965 por Rafael Astola y que, según dicen las crónicas de entonces, fue un animal de un gran bravura. El cartel de esa tarde lo completaban Paco Puerta y Pedrín Benjumea. Y los datos del novillo son los siguientes: Laborioso, hijo de Sultán y Laboriosa, negro zaíno, número 24, nacido el 3 de diciembre de 1961 y que pesó 425 kilos. Se lidió en quinto lugar y recibió tres puyazos demostrando una gran bravura durante toda su lidia. Este famoso ‘Laborioso’ padreó en la ganadería del Marqués de Albaserrada durante 6 años y murió en 1976.


Azulejo que homenajea al novillo indultado en 1965







Reportaje final de radio del Máster en Periodismo de El Mundo sobre el indulto de Arrojado por José María Manzanares y la Feria de Abril 2011.
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Entrevista a Manzanares referente al indulto de Arrojado